18 septiembre 2006

Oleada de llamamientos a favor de la legalización

Una guerrillera de las FARCPrimero fueron las FARC, que el pasado 9 de septiembre negaron rotundamente su implicación directa en el narcotráfico y abogaron por la legalización de las drogas a nivel mundial como única forma de resolver el problema. Lo cierto es que muy pocos narcos se han mostrado a favorables a una medida que reduciría drásticamente su ingresos. Que uno recuerde, la única propuesta en este sentido vino del padre de Pablo Escobar, hace ya muchos años.

Frente a las campañas de intoxicación que adjudican a la narcoguerrilla (véase el origen del término en el marco de la izquierda) la parte del león en el negocio del narcotráfico en Colombia, los analistas independientes suelen coincidir en que las FARC se limitan a cobrar un impuesto a los cultivadores en las zonas bajo su control. Sin embargo, no es ningún secreto -aunque los intoxicadores no se den por enterados- que los paramilitares se han ocupado desde siempre de cultivar, procesar y distribuir enormes cantidades de coca y cocaína, al tiempo que su presidente favorito (Álvaro Uribe), no sólo está muy lejos de cualquier veleidad legalizadora, sino que ha intentado en reiteradas ocasiones sacar adelante la criminalización del mero consumo, afortunadamente sin éxito hasta la fecha.

La propuesta de las FARC vendría a ser una prueba bastante rotunda de que su relación con el narcotráfico a gran escala existe sólo en las mentes alucinadas de sus adversarios. Por cierto que esta noticia ha sido silenciada por la mayoría de los grandes medios de comunicación, al igual que los diversos informes que señalan vínculos sólidos y añejos entre el actual presidente colombiano y los narcotraficantes. Es posible que estos medios no consideren a los Servicios de Inteligencia Militar de EE UU como una fuente fiable.

FARC niegan que sean narcotraficantes y piden legalizar drogas
Comunicado de las FARC


Eduardo SteinMás repercusión mediática ha obtenido el reciente pronunciamiento en favor de la legalización del vicepresidente guatemalteco, Eduardo Stein, con motivo de la XIV Cumbre de los Países No Alineados:
«"La prohibición del licor hace 60 ó 70 años fue una experiencia que nos ilustró sobre cómo reacciona una sociedad desarrollada y con recursos ante una prohibición de esa naturaleza, y estamos viviendo un ciclo muy parecido", dijo Stein al ser consultado sobre la legalización de la hoja de coca, propuesta por el gobernante boliviano, Evo Morales, durante su reciente visita a Guatemala.

"La única forma de resolver ese problema es legalizando el uso de droga, ordenando y reglamentando su uso médico y poniendo todas las cautelas y controles para la prevención que hacen falta", agregó.»
Eduardo Stein, aboga por legalizar drogas

Y es que Guatemala afronta desde hace varios años el gravísimo problema de la reconversión de antiguos miembros de los escuadrones de la muerte en sicarios del narcotráfico, actividad a la que han aportado sus contundentes métodos:
«Las decapitaciones son una forma de atemorizar y destruir al enemigo, y que son una modalidad importada con la incorporación de la Mara Salvatrucha y de los Kaibiles, como sicarios de los diversos carteles. Los Kaibiles, cuerpo de élite contrainsurgente en la guerra civil en Guatemala, acostumbraban a decapitar a los supuestos guerrilleros y exhibir sus cabezas a la entrada de los pueblos para aterrorizar a los indígenas y dejar claro quiénes mandaban.»
La metástasis del narco

Como ya mencionaba en un post anterior, los 1.300 asesinatos relacionados con drogas en lo que va de año en México superan con mucho a todos los que se produjeron en las guerras de bandas por el control del negocio del alcohol durante los trece años de Ley Seca en EE UU. Desde luego que Stein se queda muy corto al comparar aquella situación con la actual. Me pregunto cuándo empezará la ONU a contabilizar esta carnicería en el debe de su política sobre drogas.

1 comentario:

Acid Head dijo...

Fue la cultura sobre el alcohol existente en la sociedad, la que sin duda ayuda a derogar la ley seca.

Es por tanto previsible que una cultura sobre drogas, basada en la información, ayude al proceso de normalización.

Es esta cultura la que permitirá mirar atras, y colocar cada efecto debajo de los motivos que lo han provocado.