30 julio 2003

Rodríguez Ibarra y sus comparaciones odiosasLas odiosas comparaciones de Rodríguez Ibarra

El presidente de la Junta de Extremadura, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, ha declarado recientemente con respecto a la crisis institucional abierta en la Comunidad de Madrid que "el problema" no son los corruptos Tamayo y Sáez, sino los "constructores" supuestamente corruptores de los dos diputados. El polémico Rodríguez Ibarra ha establecido paralelismos con los delincuentes consumidores de "droga" y los camellos que se la proporcionan, animando a "ir a por los traficantes".

Rodríguez Ibarra ha puesto de manifiesto, una vez más, el papel que desempeña "el drogadicto" y la función que juega "la" droga en nuestra sociedad: el estereotipo del "drogadicto" se presenta como una víctima involuntaria y "la" droga es una especie de coartada genérica contra la responsabilidad personal. Pero esto, conviene recordarlo, no es el resultado inapelable de los efectos de "la" droga, sino uno de los perversos efectos de la Prohibición. O ¿acaso creerá el Sr. Rodríguez Ibarra que los camellos existían antes de que se extendiera la política prohibicionista?

Creo que el presidente de Extremadura ha estado francamente desafortunado en su intento, no tanto de exculpar a sus dos ex correligionarios, como de ahondar en los males que aquejan a nuestro sistema político. Así como las principales calamidades atribuidas a "la" droga tienen sus orígenes en a Prohibición, la mayor parte de la corrupción que afecta al sistema democrático español tiene su génesis en el diseño de la financiación de los partidos políticos.